martes, 14 de noviembre de 2017

Poema

He soñado con cabezas flotando, sin ningún cuerpo
cuerpos sin vida colgados en árboles muertos
en esta noche oscura, me tortura la locura
ahogado en mis sueños solo te recuerdo:


"3 metros bajo tierra yace tu cuerpo cortado con motosierra,
decapitada tu cabeza cuelga de mi pared,
tu sangre baña mi cuerpo como el agua que corre en los mares
la oscuridad ilumida mi alma negra, mi corazón,
destrozado por tu orgullo ya no siente dolor"

Un hueco en mi cráneo, hecho por el arma que sostiene mi mano
significa el fin de mi existencia, de mi dolor.
Un dolor propio, un dolor incomparable
un sufrimiento que a su vez molesto es inigualable,
que solo yo puedo sentir, que solo yo puedo aguantar. 

Discurso

Adiós mundo cruel, así empezaré, no suena tan mal, aunque escribiré hasta que mi cuerpo lo permita. Desde el inicio, ser yo mismo es mi única opción, vago sólo en este mar tortuoso de incesantes ataques al que llamamos vida. No salimos de un problema para meternos en otro, salimos y olvidamos para progresar en nuestra muerte. Hipócrita como todos, sonriendo como ninguno, una necesidad de terminar esto pronto. 

Nuestra salida llegó. Nuestro fin, nuestro adiós. Han pasado bastantes momentos que hemos pasado juntos, de los cuales ninguno quiero recordar. Más que los recuerdos pienso en mi hora de partir, a un tortuoso futuro, que agobia e inunda mi mente entre un mar de pensamientos y sentimientos. Rodeado de basura, nada fuera de lo normal, entre toda la inmundicia que me dejaron todos, dejo mi destino y mi esfuerzo a la existencia omnisciente, todo poderosa.

Dejando el mundo de una honorable manera, solo así alcanzaremos un innegable éxito, el conocimiento de las barbas caminantes que inundan el estanque de mi cerebro, lo odio, quiero alejarme de todo esto, bajo una explosión de emociones olvido este dolor, con todo lo que puedo sentir bajo mis propios medios, sufrimiento indeseable, que siento en contra de mi voluntad. Lo único que me recuerda mi próximo pasado, que aún ocupa mi mente, entraré a un mundo de éxtasis donde relajaré mi mente, donde el dolor consuma mi consciencia y la lleve a la podredumbre de un cuerpo sin vida.


Confío ciegamente en que nadie perturbará mi felicidad, la consciencia muerta donde un ser nuevo nacerá, que olvidará a todo aquel que habló en su pasado, mi pasado. Destinado a dar mucho de lo que esos monstruos me dijeron, a compartir todas las anécdotas y los actos con los que cada monstruo barbudo, cada monstruo gritón y regañón lograron torturar mi vida, a cambio de nada, a cambio de una realidad de sufrimiento que no jamás quise sentir.

No sería raro que considerara un suicidio, dar mi muerte a la fantasía, rendirme en esta constante batalla contra los monstruos, los entes, no recomiendo a nadie seguir a los monstruos, que hieren mis entrañas, bajo un insomnio, completo. Donde nadie se librará de todo aquello que ellos quieran. Todos y cada uno de mis verdugos se alegrarían, de la que en realidad será mi ausencia, en la que los verdugos inocentemente hipócritas serán, porque es obvio, no acabo siendo algo entre tanto para los verdugos, que solo cumplen su labor, explotando cada vez con más frecuencia, con más fuerza.

Recuerdos dejaron estos verdugos, inolvidables y dolorosos, que lastiman, que queman desde el interior, siempre tan humillantes, siempre tan despectivos, que para todo lo que se hace tienen un comentario malo, Esta ya mi carta de despedida es, en la que puedo aceptar que no quiero recordar más a estos verdugos, que más que ser un apoyo fueron molestia, que poco o nada útil hicieron por mí y ahora me dejan a la deriva, en mi propio camino a la paz; mi única paz recae en el deceso. Ya de aquí me voy con un ingrato y podrido recuerdo, que por más que lo intenté jamás será reemplazado.